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martes, 14 de septiembre de 2010

EL SECRETO MAYOR

Escrito por Scott Kalechstein, publicado en http://www.milagrosenred.org

Ya se supo el secreto de El Secreto. Aquellos que han estado sumidos en sentimientos de impotencia, están encontrando su fuente de la suerte al aplicar sus principios. ¡Viva la afirmación de intenciones, el poder del pensamiento positivo y la maravillosa Ley de Atracción! ¡Viva la manifestación del perfecto amigo del alma, el ingreso ideal, y nuestros sueños más descabellados! ¡Adelante, mentes de la humanidad!

Y aunque me alegra que sea tan popular, tengo algunos pensamientos más que agregar a la conversación. Cuando se trata de la Ley de Atracción, soy un tipo que está fuera de la ley. Para mí es un pequeño trozo de verdad - y en las mentes de los egos que quieren jugar a ser Dios, eso puede ser algo peligroso. ¡Creo que dejar que la gente se entere del poder creador del pensamiento sin también poner igual énfasis en la Ley del Permitir, es un poco como enseñarle a la gente que inhale, sin permitir que se entere de una parte íntima e inseparable del proceso: exhalar!

Para hacerlo corto, la Ley de Atracción se trata de cómo conseguir lo que deseas. La Ley del Permitir es acerca de apreciar lo que consigues; en otras palabras, soltar todo el control y permitir que obre Dios. Dicho de otra manera: busca primero el Reino. Cuando se aplican juntas, estas Leyes brindan equilibrio a las activas y receptivas energías masculinas y femeninas que se encuentran en cada uno de nosotros.

No es un secreto que conseguir lo que querías no conduce automáticamente a una realización duradera. Si ese fuera el caso, los botiquines de los baños de los casados, ricos y famosos no estarían llenos de una provisión tan abundante de remedios antidepresivos y ansiolíticos.

Un Curso de Milagros® lo dice sin rodeos “El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.”

Sin embargo, a todos nos hace falta aquello que deseamos. Pero, ¿qué sucede? Aunque anhelar algo se puede definir como desear, también es sinónimo de que nos falta. “El Señor es mi pastor; nada me faltará”, significa que cuando abandonamos nuestro apego a un desenlace específico y confiamos en la benevolencia del universo, nada nos faltará. Y esa es la Ley del Permitir.

Sin embargo, cuando nos apegamos rígidamente a un resultado deseado, estamos presumiendo que no somos seres completos hasta no conseguir lo que queremos.

Thaddeus Golas, en su Guía de Iluminación para Holgazanes, dice: “Hay una buena actitud ante cualquier objetivo: es bueno si sucede, bueno si no sucede.” ¿Significa que tenemos que distanciarnos de la pasión? No, únicamente del deseo de un resultado específico, de pensar que la trama perfecta de Dios tiene un siete que precisa remiendo antes de que podamos disfrutar totalmente de la vida.

Me encanta ver cómo los perros corren tras las gaviotas en la playa. Les clavan los ojos y luego permanecen enfocados, resueltos, e incluso bastante apasionados en cuanto a atrapar al ave. Al mismo tiempo, están muy entusiasmados con la emoción de la caza, divirtiéndose enormemente jugando en la playa. Volver a casa sin atrapar un ave, no disminuye su amor por la vida ni un ápice.

Cuando nos damos cuenta de que con sólo estar vivos tenemos un regalo que sigue dando, podemos perseguir a nuestras propias gaviotas con la misma pasión, pero sin ser tan frenéticos. Valoramos el proceso tanto como el resultado que se intenta. Abrazamos amorosamente todo aquello que encontramos en el camino y estamos agradecidos por todo.

Cuando hayamos probado el néctar de la realización que no depende de que el mundo externo nos conceda nuestros deseos, nos damos cuenta que la vida nos está bendiciendo igual sea que consigamos o no consigamos lo que queremos. En esos momentos podemos practicar amigarnos con la realidad, abandonar nuestra posición en contra de lo que es. Nos sacamos de encima un peso pesado cada vez que soltamos la presunción arrogante de poseer la perspectiva como para saber qué nos conviene. Así llegamos a morder un poco más el polvo espiritual que invita Un Curso de Milagros®: “No percibo lo que más me conviene”.

No hay nada malo en tener objetivos y usar la Ley de Atracción para manifestarlos. Sin embargo, puedes obtener el mundo, sólo para que tus logros magnifiquen e intensifiquen tu caos interno. La condición básica de carencia del ego, esa sensación que acosa de no tener lo suficiente, no se puede superar con éxito mundano. Cuando Jesús dijo que su Reino no es de este mundo, hablaba por todos nosotros.

El Secreto Mayor es que hay un estado de ser, disponible para todos nosotros, que no es de este mundo. Lo experimentamos en formas muy breves con el primer bocado de cheesecake, el primer beso de amor romántico y otros momentos fugaces de satisfacción. Para algunas personas que eligen la práctica consistente de “Busca primero el Reino”, ese estado se establece y perdura como parte de la trama. Se convierte en la piedra fundamental de una sensación del ser enraizado en la eternidad.

Eso es lo que yo quiero, morar en ese amor que no es de este mundo. Tal vez eso es lo que todos queremos, incluso al intentar manifestar cosas en este mundo.

¿Ya tuviste suficiente de la sensación de no tener suficiente? ¿Quieres abandonar el estado de querer cosas que siempre nos deja queriendo más? Recordemos juntos: “Yo soy tal como Dios me creó, y soy libre, completo y total tal como soy. Soy suficiente, tengo suficiente y hago suficiente. Me despierto del sueño de carencia. Estoy bañado en abundancia en todo momento. Cada salida del sol es prueba de mi infinita riqueza, cada aliento es un milagro, y todo está sumamente y eternamente bien”.

Cuando ese estado de suficiencia echa raíz en ti e impregna tu ser, seguramente te verás guiado a correr tras algunas gaviotas y a jugar un rato.

Nos vemos en la playa!

Aquellos que se atan a una dicha,
destruyen a su vida alada.
Pero aquellos que besan la dicha al vuelo,
viven en el amanecer de la eternidad
”.
(William Blake)